domingo, 3 de agosto de 2008

HISTORIA DEL BANDONEÓN

HISTORIA DEL BANDONEÓN



ORIGEN Y ETIMOLOGIA

Como es público y notorio, el bandoneon no es oriundo de nuestras tierras. Nació en Sajonia, en un lugar llamado entonces Chemnitz, a comienzos del Siglo XIX. Alemania es, pues, la cuna de este instrumento que identifica al tango argentino

El Inventor del primitivo bandoneón fue el alemán Carl Friedrich Uhlig (1789-1tierras. Nació en Sajonia, en un lugar llamado entonces Chemnitz, a comienzos del Siglo XIX. Alemania es, pues, la cuna de este instrumento que identifica al tango argentino 874), tambien creador de las concertinas. Los primeros acordeones que se habian fabricado en el mundo fueron su fuente de inspiración. Para la feria de Leipzig, Uhlig construyó un pequeño instrumento de cuatro lados rectangulares, con cinco teclas de cada lado, que fue perfeccionando y ampliando luego hasta llegar a treinta y ocho teclas.

En 1840, el invento fue motivo de interés para el profesor Heinrich Band, de Crefeld, que modificó notablemente el instrumento original y comenzó a fabricarlo para su comercialización. Del apellido Band -y de Band-Union, firma que se encargó de esta primera comercialización- proviene el nombre "bandoneón" y los otros sustantivos que lo definen: "bandonio", "bandonión", "bandoleón", "bandolión" y "bandola", que es el nombre cariñoso que le daban muchos de sus cultores ya en nuestro siglo, y hasta el presente.

La época de oro en la construcción de bandoneones arranca en 1864, cuando Alfred Arnold, también de Sajonia, encara la producción de los mejores instrumentos que se hayan conocido. Llevan como marca las iniciales del fabricante "A.A". Hacia 1911, la fábrica lleva en su nombre ya el bandoneón "Alfred Arnold Bandonion, Konzertin und Piano Accordion Spezial Fabrik". Y desde principios del siglo XX, la Argentina se convierte en el principal consumidor, a través de la firma importadora Emilio Pitzer y la famosa casa "Mariani", de la calle Paraná.


LLEGADA A LA ARGENTINA


Nada se sabe con certeza sobre la entrada del bandoneón en el país del tango. En lo único que coinciden todas las conjeturas, teorías y supuestos, es en que fue un marinero de ultramar quien desembarcó en el Rio de la Plata con su instrumento a cuestas.

Augusto Berto sostenía que ese marinero había sido Thomas Moore, "El Inglés". Otros testimonios indican que el primero fue un brasileño conocido como "Bartolo", allá por 1870. Otros dicen que unos años antes de esa fecha, en 1865, José Santa Cruz fue a la Guerra de la Triple Alianza llevando un bandoneón pequeño. Y otros mencionan el nombre de un tropero de carros apodado "Pascualín", que habría traído de Alemania la primera muestra.

Lo que sí es seguro es que para 1890 ya sonaban en Buenos Aires varios bandoneones, en locales de los suburbios, dando origen a la primera generación de bandoneonistas, encabezada por el legendario Sebastián Ramos Mejía, recordado como "El Pardo Sebastián".


video

Astor Piazzolla y su bandoneón


QUE ES Y COMO ES


El Bandoneón es un instrumento portátil de viento, y más precisamente un aerófono, accionado a fuelle y con doble botonera. Posee dos cajas armónicas en cuyo interior se producen vibraciones de un sistema de lengüetas metalicas, por acción del aire presionado.

El modelo considerado definitivo es, a diferencia del primitivo, diatónico:produce unos sonidos al abrir el fuelle y otros al cerrarlo. Es un paralelepípedo que mide, cerrado, unos 35 centímetros de frente, 23 de altura y 25 de fondo. Abierto, su frente puede alcanzar un metro. Consta de 71 teclas (38 en la caja del canto, 33 en la de abajo) y produce, por lo tanto, 142 voces. La caja es de madera enchapada -pino,haya-abeto- y el fuelle de bandana, cartón y accesorios metálicos. En la parte media de las dos tapas posee correas ajustables para las manos.

Algunos ejecutantes han ampliado las posibilidades con modelos más complicados, como el de 98 teclas construido para Angel Ramos, o el del célebre "Minotto" Di Cicco, de 118.

La parte correspondiente al canto abarca una extensión de tres octavas, y la del bajo un poco menos. El instrumento ofrece una variada gama de posibilidades melódicas, rítmicas, armónicas y contrapuntísticas.


LOS PRIMEROS BANDONEONISTAS

Vicente Greco

Hay coincidencias en señalar como la primera gran figura del fuelle al mítico "Pardo Sebastián". Sebastián Ramos Mejía fué un negro, descendiente de esclavos, que vivía a fines del siglo pasado de su trabajo como cochero de "tranway". Se supone que empezó a tocar, con un instrumento primitivo, en un bodegón de Canning y Santa Fé, alternando tangos con valses, polcas y mazurcas.

Además del "Pardo", surgieron en los albores otros instrumentistas como Bartolo El Brasileño y Tomás El Inglés, ambos sindicados como posibles introductores del bandoneón en la Argentina; Antonio Chiappe, que estrenó el famoso vals "Los Patinadores" y lo tuvo como caballito de batalla en sus actuaciones; Ciriaco Ortíz, "El Viejo", un cordobés que hizo conocer el fuelle en su provincia y fue padre del famosísimo bandoneonista Ciriaco Ortíz; José Santa Cruz, padre de Domingo y Juan, autor el primero de "Unión Civica", y "El Ciego Ruperto", del que se conservan escasas referencias. Inmediatamente después surgen Domingo Repetto, Sebastián Vázques, Antonio Solari, Domingo Cichiti, Pablo Romero, Alfredo Fratini, Manuel Firpo y Domingo Biggeri. Estos dos últimos fueron los primeros en tener acceso al disco.

En la primera década del siglo presente aparecen ya varios "monstruos" del fuelle que dejarán una huella imperecedera e impondrán escuelas de interpretación. Nombres como los de Vicente Greco, Juan "Pacho" Maglio, Augusto Berto, Arturo Bernstein ("El Alemán"), Genaro Spósito ("El Tano Genaro") y Domingo Santa Cruz ("El Rengo"), entran en la historia del tango junto al legendario Eduardo Arolas, apodado "El Tigre del Bandoneón". Surgen también Graciano De Leone, "Mochila" González, Pedro Polito, Ricardo Brignolo y Vicente Loduca, un instrumentista cuya vida fue una novela de aventuras, y de cuya habilidad con el fuelle han quedado testimonios grabados de mucho valor; en la "Antología del Tango Rioplatense Vol I", editada en 1980 por el Instituto Nacional de Musicología Carlos Vega, aparece una grabación suya como solista en un tema propio (" El Argentino") grabado en París en 1913. Un año antes, Juan "Pacho" Maglio había registrado el primer solo de bandoneón grabado: el tango "La Sonámbula". Por estos años surge también Osvaldo Fresedo, que en 1917 deja importantes grabaciones como solista de bandoneón.


DEL 20 EN ADELANTE


Eduardo Arolas a los dieciocho años (1910)

Al llegar la década del veinte, la ejecución del bandoneón comienza a dividirse en estilos y escuelas. Una de ellas continuaba la linea de los primeros y grandes maestros, y su figura máxima fue Anselmo Aieta, iniciado en 1913 en un café de Avellaneda, en reemplazo nada menos que de Eduardo Arolas, para un trío que completaban el violinista Monelos y Agustín Bardi en el piano. Aieta tuvo una enorme repercusión popular, y se dice que más de una vez causó la interrupción del tránsito en la Corrientes del Café Nacional.

Otras figuras importantes fueron Juan Bautista Guido ("El Lecherito"), Alejandro Scarpino ("El Rey de las Variaciones"), Pedro Polito, Roque Biaffore y la primera mujer bandoneonista: Francisca "Paquita" Bernardo. Nacida en 1900, Paquita debutó a los 21 en el café Dominguez, con enorme suceso. En 1923 hizo una gira por Montevideo, asombrando al público oriental. Murió en 1925, en plena juventud, sin haber dejado ningún testimonio discográfico.

La otra línea que se estableció por los años 20, fué la de los intérpretes empeñados en una superación técnica que permitiera extraer del instrumento las mayores posibilidades de expresión. En estas filas aparecen genios del fuelle como Pedro Maffia, Pedro Laurenz y Ciriaco Ortíz.

Maffia fue una figura fundamental en la evolución de la técnica del bandoneón. Debutó profesionalmente en 1913, con apenas 13 años de edad, en el circo "Fontanella", acompañado por el violinista Fausto Frontera, y a partir de 1920 comenzó con su aporte creador: los fraseos acelerados o ralentados, los matices, los arrastres, los adornos y las variaciones que lo convirtieron en único.

Laurenz, aunque nacido en Barracas, estudió y debutó en Montevideo, Uruguay, en un café del Cerro, en 1920. Vino a Buenos Aires en 1922, ya con un firme prestigio, y comenzó a destacarse en un trío que completaban Casanovas y Marischi, para convertirse de inmediato en primera figura.

De gran temperamento, Laurenz incorporó su sonoridad brillante, sus efectos de síncopa y sus impecables variaciones, dentro de una modalidad distinta a la de Maffia.

Ciriaco Ortíz estudió el bandoneón en Córdoba, con su padre, uno de los precursores. En 1917, cuando tenía 9 años, recibió además algunas enseñanzas de Arolas, de paso por la ciudad. Su fama como bandoneonista arrancó alrededor de 1923, en las aristocráticas veladas del club marplatense "Pueyrredón". Sin ser un gran técnico, Ortíz introdujo un fraseo muy particular, de gran colorido, utilizando adornos y fiorituras que hacían "cantar" al instrumento.

Otras figuras relevantes de esta vertiente son Enrique Pollet ("El Francesito"), de famosa yunta con Laurenz, y Luis Petruccelli, de vasta actuación en los cuadros de la grabadora Víctor.

La tercera de las tendencias fue la que integraron los instrumentistas que dieron preponderancia a la técnica sobre cualquier motivación emocional. Aquí aparecen también figuras claves para quienes el fuelle no tuvo secretos: Minotti Di Cicco ("Minotto") y Carlos Marcucci fueron los virtuosos mayores.

Marcucci fué un niño prodigio como violinista. El bandoneón lo estudió con el "Alemán" Bernstein, y debutó en un trío de pibes, a los nueve años de edad, junto a Orsi en el violín y nada menos que Riverol en guitarra, en 1912. De 1920, en adelante, lució su virtuosismo en distintas agrupaciones y viajó a París con Canaro. Su asombrosa digitación y su precisión matemática le valieron la admiración del mundo. Es autor, además, del "Método para Bandoneón" que ilustró durante décadas a maestros y discípulos.

Minotti Di Cicco -"Minotto" o "Minoto"- nació en Uruguay, de padre acordeonista, y se radicó en Buenos Aires a los 25 años, en 1923, luego de varios cruces del Rio de la Plata para diversas presentaciones. Su virtuosismo no carecía de calidez, y su constante afán de evolución desembocó en la creación de bandoneones especiales. Se hizo construir un instrumento de 118 teclas en 1937, y un año después creó el "bandoneón eléctrico", con micrófonos de contacto aplicados a las cajas armónicas. Su nombre aparece en la primera versión discográfica de "La Cumparsita". De esta corriente, merecen destacarse también los nombres de Federico "Freddy" Scorticati, también uruguayo, y Angel Ramos, nacido en España.

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